Ya ha llegado la Navidad y es hora de mirar atrás.
Parece que en esta época hacemos una reflexión de todo el año como algo necesario para iniciar el nuevo año.
En este año salpicado por la mala interpretación de la profecía de los mayas que hablaban de un cambio de ciclo, no del fin del mundo, han pasado muchas cosas: un intento de volver a ser mi propia jefa con quien en otro tiempo nunca tuve concordia; pero sigue siendo mi amiga. Nunca debes confundir el trabajo con las relaciones personales; aunque hay que reconocer que esta vez sí se ha minado la amistad más que antes.
También es esta una Navidad si tanto consumismo. Eso da una gran oportunidad de sentir el espíritu navideño con su verdadero sentido, y con cierta humildad. Es bueno de vez en cuando regresar a ese aspecto puro de la Navidad. Disfrutar como niños de las luces de la ciudad, de poner el belén, el árbol con sus cintas brillantes y sus adornos. En la puerta un enorme lazo con sus campanitas; y ya encima de la puerta hay una herradura auténtica pintada de pintura dorada.
Este año las luces no alumbran el acebo que hay en el jardín de la entrada, pero las cintas no faltan.
Como he escrito antes, este año es año de sentir la gratitud por estar juntos a la mesa. Sentir el sentimiento mágico de esta época con regalos realizados con el corazón, pero sin ser grandes juguetes para los niños o regalos de gran valor; pero hechos con todo el amor a pesar de su sencillez.
Debemos estar agradecidos por poder estar juntos, vivos y sentir de esta forma la Navidad, pues esto es un regalo que, a veces, el consumismo no nos deja experimentar.
Y pasada la Navidad y comenzado el Año Nuevo caminemos a ser mejores que este año.
¡Feliz Navidad!
Marian García.
Un lugar donde expresar todo mi sentimiento religioso y mi gratitud por ser querida por Dios.
domingo, 23 de diciembre de 2012
domingo, 19 de agosto de 2012
La Santa Cena y la penitencia.
De nuevo por aquí.
Hace tiempo que no es escribía nada en este blog como tampoco iba a la capilla. Debo reconocer que desde que somos barrio me siento descolocada, como si se hubiese perdido la esencia que me llamó cuando la conocí hace ya casi veintiséis años: el nueve de noviembre hago ese aniversario.
Por temas que siempre me han afectado pero cada vez menos debo hablar con el joven obispo antes de poder tomar la Santa Cena. Me detengo por respeto a la comunidad pues si Jesucristo dijo que se debía tomar cada vez que sus discípulos se reunían, yo debería tomarla; pero supongo me tiene "castigada".
Esta penitencia, al principio no me hacia gracia; pero así me doy cuenta de lo que necesito el pan y el agua, pues el vino a no ser que sea mosto no se toma. Y el agua es, a fin de cuentas, una gran cantidad de sustancia de nuestro cuerpo. Un setenta por ciento es agua y el resto que puede ser unos seis litros de sangre es lo que nos da la vida en nuestras venas.
Aunque esté lejos de la Iglesia y por mi familia camine también en el mundo de la Iglesia Católica, lo cierto es que cada día estoy más convencida del acierto de mi elección el nueve de noviembre de 1986.
Entonces el presidente y profeta era Ezra Taft Benson y han pasado muchos después y siempre los mismos consejos para los tiempos de crisis.
Ahora, que vivimos en uno de esos momentos me encantaría que mis padres entendiesen que solamente haciendo acopio de un buen almacenamiento estaremos preparados para esta crisis. Incluso, miembros de otras religiones saben de lo beneficioso de esta medida.
Pero me he ido del tema.
Pronto iremos a una Conferencia de Estaca. Por mi situación con mi familia sólo puedo ir a ella en domingo y espero algún día recibir la alegría de la tolerancia por mis ideas; mientras tanto, las excusas están a la orden del día. Espero que para entonces mi joven obispo se acuerde de mí y resolvamos el tema, pues ver tomar la Santa Cena y no tomarla es doloroso.
Puede parecer mentira para quien no es de la Iglesia, pero te da una fuerza moral el tomarla que es mayor que un complejo vitamínico en plan bestia.
Yo sé que voy a volver a tomarla.
Marian García.
Hace tiempo que no es escribía nada en este blog como tampoco iba a la capilla. Debo reconocer que desde que somos barrio me siento descolocada, como si se hubiese perdido la esencia que me llamó cuando la conocí hace ya casi veintiséis años: el nueve de noviembre hago ese aniversario.
Por temas que siempre me han afectado pero cada vez menos debo hablar con el joven obispo antes de poder tomar la Santa Cena. Me detengo por respeto a la comunidad pues si Jesucristo dijo que se debía tomar cada vez que sus discípulos se reunían, yo debería tomarla; pero supongo me tiene "castigada".
Esta penitencia, al principio no me hacia gracia; pero así me doy cuenta de lo que necesito el pan y el agua, pues el vino a no ser que sea mosto no se toma. Y el agua es, a fin de cuentas, una gran cantidad de sustancia de nuestro cuerpo. Un setenta por ciento es agua y el resto que puede ser unos seis litros de sangre es lo que nos da la vida en nuestras venas.
Aunque esté lejos de la Iglesia y por mi familia camine también en el mundo de la Iglesia Católica, lo cierto es que cada día estoy más convencida del acierto de mi elección el nueve de noviembre de 1986.
Entonces el presidente y profeta era Ezra Taft Benson y han pasado muchos después y siempre los mismos consejos para los tiempos de crisis.
Ahora, que vivimos en uno de esos momentos me encantaría que mis padres entendiesen que solamente haciendo acopio de un buen almacenamiento estaremos preparados para esta crisis. Incluso, miembros de otras religiones saben de lo beneficioso de esta medida.
Pero me he ido del tema.
Pronto iremos a una Conferencia de Estaca. Por mi situación con mi familia sólo puedo ir a ella en domingo y espero algún día recibir la alegría de la tolerancia por mis ideas; mientras tanto, las excusas están a la orden del día. Espero que para entonces mi joven obispo se acuerde de mí y resolvamos el tema, pues ver tomar la Santa Cena y no tomarla es doloroso.
Puede parecer mentira para quien no es de la Iglesia, pero te da una fuerza moral el tomarla que es mayor que un complejo vitamínico en plan bestia.
Yo sé que voy a volver a tomarla.
Marian García.
sábado, 18 de febrero de 2012
MEDITAR.

Hoy quiero hablar del pensamiento positivo.
Mi estudio de la Ley de Atracción y la meditación del Método Silva me ha llevado a descubrir que las Escrituras son vivo ejemplo del Pensamiento Positivo: solamente hay que saber estar atentos y descubrir las escrituras que nos revelan lo que precisamos saber.
Cuando entro en mi nivel y debo ir a un lugar que me dé paz siempre me encuentro en el mar- en una playa viendo como vienen las olas; oigo de fondo música relajante de olas en mi mp4-; y también estoy en un templo encendiendo velas o sentada viendo la estatua de El Cristo en mármol blanco. Es una sensación de paz estar en un templo que ya nos han quitado las iglesias porque la paz que se vive en esos momentos superan la meditación transcendental de los lamas tibetanos.
La paz y la armonía que recibimos es beneficiosa para nuestra salud. Así también la lectura de las Escrituras con regularidad.
No recuerdo en qué universidad, si de USA o del Reino Unido, hicieron un experimento con personas afectadas con malestar en su tensión arterial y los que leían la Biblia con regularidad se sintieron mejor con el tiempo.
Eso da idea de la paz y serenidad y beneficios de una lectura relajante.
Sea cual sea el método de conseguir una buena meditación y un buen relax, no cabe duda que no hace falta hacer yoga o irse al Himalaya a meditar. Simplemente, una lectura y un rincón apacible y ganas de poner nuestra mente alejada de nuestros problemas cotidianos.
Marian García.
domingo, 5 de febrero de 2012
Volviendo tras mucho tiempo de nuevo al camino.

Tal vez es demasiado tiempo sin escribir, pero no sin sentir que cuando he necesitado a mi Hermano Mayor, ahí ha estado.
Cada vez me doy cuenta más de que es el Hermano Mayor de todos y que puedes creer en diferentes formas de religión y darle diferentes nombres; pero es siempre Él mismo: Jesucristo.
En estos tiempos de dolor tanto por amor terrenal, dudas sobre mi situación económica- que ha mejorado algo-, me he visto acompañada sin que yo le llamase.
No sé si he hablado de la Revelación Personal, pero a veces sin pedir nada me ha venido la respuesta a preguntas que me volvían loca.
Reconozco que soy muy de pensar mucho y muy introspectiva y de carácter reflexivo y tristón cuando no veo salida; pero los cambios en los últimos tiempos a un carácter más positivo por mi locura por el libro EL SECRETO me ha ayudado a ver que no tengo derecho a quejarme.
En el estudio del pensamiento positivo he descubierto que la mayoría de lo que dicen esos libros y otros sólo hace falta buscarlo en las Escrituras.
Jesús dio unas pautas para que no fuésemos prisioneros del pasado ni del futuro, porque si vives del pasado no progresas de la misma forma que si no te centras en sembrar en el presente no habrá cosecha en el futuro. Y de lo que siembres será tu cosecha.
Hace tiempo que no me sentía tan cerca de Dios como ahora.
A veces tenemos que meditar y meternos dentro de nosotros mismos y reflexionar sobre qué vida estamos construyendo.
¡Que Dios nos bendiga a tod@s seamos o no cristianos!
Todos somos hijos e hijas de Dios.
Marian García.
sábado, 5 de noviembre de 2011
LA NOCHE DE HOGAR EN SOLEDAD.

La Noche de Hogar que se hace en familia de normal y en lunes; en mi caso en soledad al ser la único miembro de mi familia SUD y hoy en sábado aprovechando que no están mis padres.
Es un poco triste pero edifica por otra parte pues te tienes que buscar los temas tú sola; los himnos y que sepas la música.
No hay actividad o juego. Tal vez, reflexión sobre el tema elegido.
Yo me guío por el libro Principios del Evangelio y he comenzado de nuevo por el principio buscando en las Escrituras los pasajes citados aunque ya se diga lo que pone. Eso es bueno para agilizar mi búsqueda de las citas. Pero tener una biblia con señalizaciones no hace más fácil la búsqueda pues está tan nueva que las hojas están todavía muy pegadas. Y saber donde está cada cita del triple también es algo difícil si no sabes el orden y la concordancia del final es más abundante que los capítulos.
Sin embargo, no tiene precio sentir tras la oración del final que Dios te está acompañando en esta soledad y que tu Noche de Hogar sin familia sí estás acompañada de quien siempre está a tu lado: tu Hermano Mayor y el Espíritu Santo para confirmar su presencia.
Es una experiencia inolvidable y muy enriquecedora.
Marian García.
domingo, 23 de octubre de 2011
RENOVAR MI FE. Soy como soy: Creo en Cristo.



Han pasado dos meses desde que escribí por última vez. Dos meses con las vacaciones de por medio y un pequeño enfado con mi obispo, así como otras razones más mundanas.
Antes de marcharme de vacaciones dí mi teléfono para una cita que sólo el obispo puede tener conmigo y hasta hoy. Pero bueno. Voy a comprender que ha habido dos Conferencias: la de Distrito y la Conferencia General de toda la Iglesia de por medio.
Aunque es un sacerdote no deja de ser joven, padre hace unos meses y no deja de ser un ser humano. No pongamos elementos divinos a la gente.
El único ser divino es Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo que nos ayuda en la comunicación con los cielos.
No sé si he explicado en alguna entrada anterior que suelo distraerme con el mundo y sus problemas y abandono mi forma de ser para ser aceptada. Siempre caigo en el mismo error.
Sin embargo; en estos dos meses no he dejado de estar acompañada por Dios y el Espíritu Santo y esa es una gran experiencia que va en cierta forma en contra de lo dicho por la Iglesia.
Dios no te abandona porque dejes de ir a la capilla. Sigue ahí, detrás de tu puerta esperando que le dejes entrar; y si estás preparado para dejar que entre en tu corazón no te abandona. Te sostiene con más fuerza que nunca.
Es una gran experiencia espiritual.
Eso sí que es una experiencia religiosa y no la de Enrique Iglesias.
A pesar del cariño que siento por Patxi; ante su silencio tengo que encontrar paz y tranquilidad en las palabras divinas y en la práctica del yoga.
Soy cristiana y debo no huir de lo que soy, porque lo soy desde mi más tierna infancia defendiendo mi fe en un mundo que ya no cree en nada.
Marian García.
domingo, 28 de agosto de 2011
El arrepentimiento y estar siempre alertas.
El más importante acto, tras la fe en Jesucristo, es el arrepentimiento sincero por nuestras cosas que no han sido llevadas por los mandamientos de Dios y las normas de la Iglesia.
Este acto de constricción es necesario para llegar al bautismo, pero no acaba tras el bautismo y el don del Espíritu Santo por la imposición de manos a través de miembros dignos que posean el sacerdocio de Melquisedec. Es importante porque podemos caer de nuevo en algo y pedir perdón y poner de nuestra parte para no volver a caer es muy importante.
Pero debemos tener también en cuenta que perdonados nuestros pecados por Dios, si Él no los recuerda más nosotros no debemos martirizarnos recordando nuestros errores.
A veces debemos hablar con el líder de nuestra rama o barrio, sea el presidente de rama o el obispo del barrio al que pertenezcamos según sea la transgresión que hallamos cometido. Estos pecados suelen ser los tres graves que se contemplan: la violación de la Ley de Castidad, crimen de sangre que además debe cumplirse condena según la Ley de los hombres aparte de la Iglesia y el más abominable e imperdonable que es la negación del Espíritu Santo, o haber recibido la revelación del evangelio y negar la sabiduría que hemos recibido a través del Espíritu Santo. Aparte, si somos inactivos es bueno hablar con los líderes de nuestra comunidad para que nos digan cuando podemos tomar de nuevo la Santa Cena. No podemos tomar la Santa Cena si no ha transcurrido el tiempo en que el obispo o presidente de rama nos ha indicado; así mismo tampoco podemos salir a dar nuestro testimonio de la Iglesia.
No puedo hablar con todo conocimiento de estos "castigos". Supongo que es para sentir con fuerza lo que tenemos y podemos perder si caemos en nuestras debilidades. Por ello, es importante estar siempre alerta.
Oremos, leamos las Escrituras y obedezcamos dentro de nuestras posibilidades los mandamientos de Dios... Y si caemos, llenémonos del espíritu de arrepentimiento para volver a poner nuestra vida en orden.
Personalmente, yo hago el ayuno para reconciliarme con Dios. Eso es algo que también es adecuado realizar.
Marian García.
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